Calculadora de interés compuesto con aportaciones mensuales
Mira cómo crece un ahorro cuando reinviertes los intereses y añades una aportación cada mes.
Qué es el interés compuesto
El interés compuesto significa que los intereses que ganas se suman al capital y, a partir de ese momento, también generan intereses. Es lo que hace que el crecimiento sea cada vez más rápido con el paso del tiempo. Con interés simple, en cambio, los intereses se calculan siempre sobre el capital inicial.
Cómo calcula esta herramienta
La calculadora parte de un capital inicial, suma una aportación al final de cada mes y aplica una rentabilidad anual efectiva, es decir, la que obtendrías al cabo de un año completo. Internamente convierte esa rentabilidad a un tipo mensual equivalente y calcula el valor final con la fórmula de capitalización de una renta constante.
Ejemplo sencillo: 10.000 € al 5 % anual efectivo durante 10 años, sin aportaciones, se convierten en unos 16.288,95 €. Los intereses suman 6.288,95 €, más de lo que habría dado el interés simple (5.000 €).
Otro ejemplo: con 200 € al mes durante 5 años y una rentabilidad del 0 %, solo acumulas lo que has aportado, 12.000 €. Con rentabilidad positiva, la diferencia entre aportado y final son los intereses.
Qué te enseña el resultado
Tres factores mandan en el resultado: cuánto aportas, durante cuántos años y qué rentabilidad obtienes. De los tres, el tiempo es el más potente porque el efecto compuesto se acelera al final. Empezar antes, aunque sea con menos, suele superar a empezar tarde con más. Si quieres fijar una meta y saber cuánto necesitas aportar, usa la calculadora de ahorro por objetivo.
Lo que no hace esta calculadora
La rentabilidad real de una inversión no es constante ni está garantizada. Esta herramienta supone una rentabilidad fija, lo cual solo es razonable para productos con interés pactado, como algunos depósitos. Tampoco descuenta impuestos, comisiones ni inflación. Para ver el efecto de los impuestos sobre los intereses, usa la calculadora de impuesto sobre intereses, y para el de los precios, la calculadora de inflación.
Un ejemplo completo para entender el efecto
Imagina que empiezas con 5.000 € y aportas 200 € cada mes durante 15 años a una rentabilidad del 4 % anual efectivo. En total habrás puesto de tu bolsillo 41.000 € (5.000 € iniciales más 36.000 € en aportaciones). El resultado final ronda los 57.900 €, de modo que unos 16.900 € proceden de los intereses. Lo interesante es el reparto en el tiempo: en los primeros años los intereses apenas se notan, pero en los últimos años cada ejercicio añade bastante más que los anteriores.
Errores habituales al proyectar
El más común es usar una rentabilidad optimista y tratarla como segura. Conviene probar varios escenarios, uno prudente, otro intermedio y otro favorable, y tomar decisiones con el prudente. Otro error es olvidar que el dinero de dentro de muchos años no compra lo mismo que el de hoy, por lo que es útil comparar el resultado con la inflación esperada.
Preguntas frecuentes
¿La rentabilidad que introduzco es nominal o efectiva?
Es efectiva anual: lo que ganarías en un año completo, ya con la capitalización incluida.
¿Las aportaciones se hacen al principio o al final del mes?
Al final de cada mes. Si aportas a principio de mes, el resultado real será algo superior.
¿Se descuentan impuestos?
No. Los rendimientos del ahorro tributan en el IRPF, así que el dinero neto será menor que el mostrado.